miércoles, 4 de febrero de 2009

¿Cuál es su dinámica?

Muchos comportamientos y sentimientos no se explican por la actual situación vital de una persona, sino que se remontan a determinados sucesos en su familia de origen, ó más atrás.

El amor en la familia tanto enferma como sana. No es la familia la fuente de enfermedades, sino la profundidad del vínculo y la necesidad de compensación en el seno de la familia, que pueden conducir a enfermedades.

Una red familiar es más que la familia: a ella pertenecen los hermanos, los padres y sus hermanos, los abuelos de ambas partes, los bisabuelos é incluso antepasados más lejanos si tuvieron una suerte especial, todos aquellos que hicieron sitio para otros en el sistema, y aquellos cuyo sufrimiento ó sacrificio benefició a algún miembro.
En esta comunidad unida por el destino, todos se hallan atados a todos.

Descubriendo esta dinámica, el mismo amor y la misma necesidad de vinculación también permiten influir sobre las enfermedades a un nivel superior.

Sólo reconociendo el vínculo con la familia, viendo y distribuyendo claramente las responsabilidades, el individuo se siente aliviado y capaz de cumplir lo que es su propio destino especial, sin que lo anterior sea una carga para él, ni lo persiga.

Son fuentes de trastornos y enfermedades los movimientos interrumpidos hacia la madre ó el padre; exclusión de miembros; muertes tempranas; abortos provocados; migraciones por guerra ó pobreza dejando familiares, ó no; obtención de algún beneficio causando sufrimiento a otras personas; divorcios; separaciones de hermanos; adopciones; secretos familiares; suicidios; asesinatos; muerte de la madre en el parto; muerte de alguno de los padres cuando los hijos son chicos; adicciones de los padres; violaciones; ocupar roles que no corresponde; incesto, etc.

La familia y la red familiar tienen un alma y una conciencia comunes que vinculan y dirigen a sus miembros de acuerdo con un orden inconciente.

El alma vela por la integridad de la red familiar. Por ejemplo: compensa la exclusión de un miembro a través de otro miembro de una generación posterior, que lo representa.

Muchos problemas se desarrollan porque las personas piensan que a través del razonamiento, del esfuerzo ó del amor podrían superar el orden.
El orden, sin embargo, nos viene dado y no es posible sustituirlo por el amor. Sería ilusorio. Hay que volver al orden, al punto de la verdad: sólo ahí encontramos la solución. El amor es una parte del orden. El orden precede al amor, y el amor únicamente puede desarrollarse en el marco del orden.

El orden acertado tiene un efecto sanador ó liberador en un sistema.
Un orden es algo predeterminado. Por ejemplo: un árbol se desarrolla siguiendo un orden determinado, predeterminado para él. No puede salir de ese orden, si lo hiciera ya no sería un árbol.
De la misma manera, la persona humana se desarrolla según un orden determinado. Estos órdenes nos vienen dados de antemano.
El orden se muestra en aquello que une y permite un desarrollo. Si al configurar una familia, todos se sienten mal, se supone que se encuentra en desorden. Así, se busca el orden sanador, el orden que libera. Una vez encontrado, se ve que ese orden une a todos, y al mismo tiempo permite el desarrollo posterior de cada uno.
A través de la observación, y por sus efectos, Bert Hellinger pudo aclarar los órdenes que determinan la interacción entre los miembros de un sistema familiar.

-El derecho a la pertenencia: cada miembro de una familia tiene el mismo derecho a la pertenencia, independientemente de si aún vive ó ya está muerto. Quien forma parte, tiene derecho a pertenecer.
Siempre que uno de sus miembros es excluido, el alma familiar reacciona como si se tratara de una injusticia grave que reclama la expiación, es decir sanar la herida causada en el sistema familiar, por dicha exclusión, a través de algún sacrificio. Por ejemplo, una persona puede ser considerada indigna de pertenecer a la familia por una adicción, ó por ser homosexual; ó un hijo que murió al nacer puede ser olvidado.
La expiación lleva a que otro miembro del sistema, represente a la persona excluida ú olvidada, tomando como suyos, sus sentimientos y su suerte.
Esta es la causa más importante de implicaciones sistémicas y de los problemas resultantes tanto para el implicado como para su familia.

-El orden de origen: existe una jerarquía en función del comienzo de la pertenencia a un sistema. El que estuvo primero en un sistema tiene prioridad sobre aquel que vino después. El primer hijo tiene prioridad sobre el segundo, y la relación de pareja sobre la paternidad.
También entre los sistemas hay una jerarquía, pero a la inversa: el nuevo sistema tiene prioridad sobre el anterior. Por ejemplo, la familia actual tiene prioridad sobre la de origen.
Todos los procesos trágicos en una familia se deben a que alguien posterior atenta contra el orden de origen. Es decir, se arroga un derecho de alguien anterior.
Sería el caso de un hijo que intenta expiar una culpa en lugar de sus padres, ó de llevar las consecuencias de una culpa de los padres. El hijo no se da cuenta de esta arrogación, ya que actúa por amor. No oye ninguna voz en su conciencia que le advierta del peligro. Pero la convicción de estar haciendo algo bueno y grande, es decir, la buena conciencia, no lo protege, ya que no varía el resultado ni las consecuencias.
Por tanto, en constelaciones familiares el interés se centra sobre todo en descubrir dónde la persona se arroga un derecho que no le corresponde.

-El derecho al propio destino: hay que respetar el destino de cada persona.
Estamos al servicio de algo más grande. Cada persona tiende a una meta. Por otra parte, se encuentra limitada por las circunstancias, por la enfermedad, por su constitución física, por su país, etc. Cada uno se desarrolla en el marco de lo que le viene dado. Cuando asiente a estos límites, de ahí gana fuerzas para una vida plena.
El destino también exige el asentimiento a las consecuencias del actuar y de las culpas personales. Aquí el terapeuta, igual que el paciente debe asentir a ese destino concreto. Justamente porque asiente, dentro de los límites establecidos también puede encontrar caminos que ayuden a las personas.
El derecho al propio destino también implica que nadie debe arrogarse el derecho a tomar para sí el destino de otras personas.
Detrás de todo comportamiento, por muy extraño que parezca, actúa el amor. Y también detrás de los síntomas que una persona presenta siempre actúa el amor.
Entonces, lo decisivo en terapia es encontrar el punto donde este amor se concentra. Esta es la raíz, y desde allí siempre se encuentra el camino a la solución, ya que también la solución siempre pasa por el amor.

-El equilibrio entre dar y tomar: en lo hondo del alma existe la necesidad de equilibrio. Quien recibe algo siente la necesidad de compensarlo, dando también él. Este impulso permite el intercambio y la cohesión.
Por ejemplo: un hombre y una mujer se aman. Cada uno proviene de una familia en la que se permite tomar más ó menos. Únicamente se puede dar tanto como el otro pueda y quiera devolver. Si uno da más de lo que el otro tolera, la relación peligra. El dar en una relación siempre está limitado. El que da más se encuentra por encima del otro; el que recibe más, finalmente se enoja porque no puede devolver en la misma medida. Donde no es posible compensar el desequilibrio en una relación, no puede darse una unión duradera.


CONCLUSIÓN:
- La finalidad de la terapia es devolver al orden algo que cayó en desorden. La efectividad resulta de un orden encontrado.
- La meta de la constelación consiste en hacer que una persona recobre la unión con su familia, de manera que pueda estar en contacto con todas las fuerzas buenas que ésta alberga. Este hecho le da muchas energías nuevas al individuo y siempre es un éxito.

Los problemas cotidianos no tienen ninguna importancia, este enfoque se centra en el sistema familiar en conjunto.
Con una adecuada actitud de profundo recogimiento, el coordinador entra en contacto con algo sanador que no puede ser explicado, pero se muestra por sus efectos.
Existe una especie de percepción íntegra, que se hace posible cuando se le da un lugar a todo, sin excluir nada. En una constelación familiar hay que darle un lugar en el corazón a cada uno, también a aquellos que parecen los malos, ó aquellos que a otros les producen miedo ó repugnancia. Así, el coordinador está en contacto con la totalidad. Además, ve a cada persona como parte de un todo mayor, y en el trabajo con ella en el fondo no se dirige a esa persona como persona, ó a su yo, sino que habla a su alma, allí donde se encuentra unida con algo más grande.

Con el paciente se miran todas las consecuencias de su comportamiento y las consecuencias de los destinos de su familia. No sólo lo fácil, también lo difícil. Y se lo acompaña hasta el límite, donde él y su sistema se hallan amenazados. Así se abarca toda la realidad de este sistema, y se sabe dónde se encuentran los límites, y qué es posible ó imposible dentro de este campo.
Cuando el paciente conoce los límites, se le abre la posibilidad de establecer cambios. Sólo así percibe lo que es posible, tanto para mal como para bien, y eso le da fuerza. Con esa fuerza se busca la solución que sea posible, la mejor para todos.

La constelación se hace en grupo. El paciente resume en dos ó tres frases el motivo de su consulta y comenta algunos hechos graves de su familia de origen, ó de las familias de sus padres. Según el caso, el coordinador decide con cuáles miembros de su familia hay que trabajar, y el paciente elige personas del público para que los representen. Esta elección debe ser guiada por la intuición, no se busca parecido físico, similitud de edad, ni ningún otro rasgo objetivo.
El paciente, siempre guiado por su intuición, los ubica en el espacio relacionados entre sí, sin indicarles posturas, gestos, ni discurso. Así reproduce su imagen interna de la familia. Los representantes se centran y toman los sentimientos, pensamientos y hasta los síntomas físicos de las personas a las que representan.
En base a la configuración original, lo que ellos comentan, y a sus posturas y actitudes, el coordinador comprende la dinámica que llevó al paciente a su situación actual. Mediante frases reparadoras y llevando a los representantes al lugar que les corresponde según los órdenes del amor, los guía hacia la solución. Una vez ordenado y reparado el sistema, queda configurada una nueva imagen que el paciente incorpora y así se inicia el proceso de sanación.


Este método es creación de Bert Hellinger, quien descubrió los órdenes del amor en su trabajo con terapia sistémica. Fue introducido y difundido en Argentina por Tíiu Bolzmann.

lunes, 2 de febrero de 2009

Constelaciones Organizacionales: Una opción para su empresa u organización.

Las Constelaciones Familiares demostraron ser una herramienta sumamente eficaz para la resolución de problemas familiares y personales.
De la misma manera, las Constelaciones Organizacionales pueden convertirse en un instrumento invalorable para la toma de decisiones y solución de dificultades operativas y de relaciones personales entre miembros de una organización, por ejemplo, empresas, hospitales, escuelas, fundaciones, etc.
Cuando no se puede evaluar objetivamente, como por ejemplo, en el caso de tener que tomar empleados, agregar productos, decidir la incorporación de un nuevo socio, y muchas otras situaciones en que sólo se puede especular acerca de lo que podría suceder en el caso de realizar un cambio, ó analizar desde lo visible la causa de una dificultad, este método ofrece una opción novedosa y casi inexplorada hasta ahora: basado en los mismos principios que las Constelaciones Familiares, permite dilucidar de qué modo los problemas están causados porque no se respetan los órdenes básicos que toda organización humana debe respetar para estar en equilibrio y armonía, y así poder desarrollarse plenamente.
Cuando una empresa no vende todo lo que debería, ó pierde dinero a pesar de que las ventas son buenas, cuando los cambios efectuados no rinden los frutos esperados, cuando una institución no logra organizarse y ser eficiente a la hora de brindar su servicio, y muchos etcéteras más, la Constelación Organizacional puede mostrar la trama oculta que está trabando el normal desenvolvimiento de las actividades y la consecución de los resultados esperados.